Siempre me empeñé en dar lo mejor de mi, de buscar la perfección de las cosas, de mirar los pequeños detalles, de buscar lo positivo detrás de lo negativo que se presenta en la vida. Siempre tuve un siempre. Pero la vida de apoco me enseñó a aceptar las derrotas igual que los triunfos, de algunas veces callarme porque sin que sepas tal vez termina hiriendo a alguien. Aprendí a ser fuerte en ocasiones que son inevitables y no de las mejores. Además aprendí a ir de frente (aunque a veces cuesta) y sin escusas decir todo lo que siento sin importarme el que dirán. Y despues la vida me dijo que era hora de ponerlo en practica y aquí estoy, frente a tí (:
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