No quisimos dejar que lo nuestro se pudriera como al resto y al final tomamos caminos distintos y dijimos: "Ay, ay, ay, feliz año, buena vida y hasta nunca, nunca más! Dudo que te vuelva a acariciar. Ay, ay, ay, esta sidra que está hirviendo y este pan amargo van a nuestra salud, mi vida"
No hay comentarios:
Publicar un comentario