22/6/11

A la gente le gusta pensar que tiene el contro de su vida cuando en realidad otros la manipulan. Viven buscando la perfección y haciendo que todo calce cuando a éste mundo hemos venido a improvisar y a hacer del día una caja de sorpresas. 

Estuve observando cada movimiento que daba, ella estaba molesta, y a mi el silencio me hace ser doblemente detallista. Con una taza de café entre sus manos pude distinguir en su mirada el rencor, oí como juraba cosas que ni ella acababa de creer, entre confesion y confesion la sentí tambalear, la observé afirmandose en las paredes invisibles mientras sus facciones se ponían cada vez más tensas para no soltar las lagrimas, escuché los gritos de su subconsciente y ese nudo en la garganta que a toda costa quería disimular. Lo presencié todo y sentí tantas cosas, pero principalmente rabia por todas las veces que ha hecho oídos sordos a mis opiniones. Imponer respeto no es lo mío, pero jurar estando enojado tampoco, 30 minutos llenándose la boca y 30 segundos después en el suelo otra vez.   

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