19/6/11

Y tu mundo me volvió una extraña, una rebelde sin causa a la que comenzaste a ver con otros ojos y sentir con otro corazón. Te reiste otra vez de mi cuando mis palabras buscaban abrazarte en un intento desesperado por salvar algo de la persona que conocí, a la que quise, a la que mi tiempo dediqué sin arrepentimiento alguno, pero como todo lo demás, mi voz la apartabas con pretextos podridos, te obligaste a ensordecer con tal de hacerme invisible. No te alcanzaba con quitarme el sueño, vos ibas por más, y queriendo o sin darte cuenta, me quitaste una parte de mi ser, no te dio pudor llevarte mi confianza y dejarme apartada para no poder sentir más que el dolor de tu partida, aquel tenue sonido de tus pasos alejandose, esa mirada llena de tristeza que no me dirijiste, las últimas palabras que me regalaste sin decirme nada. Sin que te dieras cuenta, como aquella vez que notaste que lloraba al teléfono, sentí como te deshacias de mi, cómo lágrimas corrian por tus mejillas frías cuando me decías que me querías y ya estabas dedicandome un final. Te reíste de mi y yo lloré a puras penas que ya nunca podré confiar en quien me diga "confía en mí".

No hay comentarios:

Publicar un comentario