27/7/10


La vida punga nos fue amarreteando sueños, y las mochilas empezaron a cansar. La paciencia, que no sabe mentir cartas, nos leyó las manos y nos bajó el pulgar. De tanto jugar con fuego, nuestro incendio se apagó. Y ESTA LASTIMA LASTIMA Y ES UNA PENA, SI APENAS EMPEZÁBAMOS A EMPEZAR

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